La puerta giratoria de atrás
No hay ninguna persona en el mundo que me haya hecho volver tantas veces aquí, a desahogarme, a tropezarme una y mil veces con la misma piedra salvo tú.
Y después de toda tormenta, de toda oleada de emociones, sentimientos, recuerdos... vuelve el frío, las dudas y sobre todo el arrepentimiento.
¿Cómo consigues hacer lo que haces?
¿Cómo eres capaz de jugar de esta manera conmigo?
Es algo que llevas haciendo desde hace tantos años que me da hasta vergüenza reconocerlo.
Hoy no sé con quién de los dos estoy más decepcionada: contigo por jugar con las personas que te rodean y te quieren o conmigo por volver a dejarte hacerlo de nuevo.
Me he prometido muchas veces en la oscuridad de la noche que esta vez sería diferente, que sería yo quien pusiera los puntos sobre las íes, que esta vez jugaríamos con mis reglas del juego.
Pero entonces, vuelves como si nada, como si no hiciera meses que perteneces a otra y que el gran error sería no volver a caer; y entonces todas y cada una de mis reglas se esfuman de mi cabeza.
Y ahí estoy yo, cayendo de nuevo, al vacío, a la oscuridad del día después, a la cara de desaprobación ante el espejo.
Ese momento en que tu conciencia te dice a ti misma que qué estás haciendo y, sinceramente, no tengo ni la más remota idea de lo que hago.
Hkm =D
Y después de toda tormenta, de toda oleada de emociones, sentimientos, recuerdos... vuelve el frío, las dudas y sobre todo el arrepentimiento.
¿Cómo consigues hacer lo que haces?
¿Cómo eres capaz de jugar de esta manera conmigo?
Es algo que llevas haciendo desde hace tantos años que me da hasta vergüenza reconocerlo.
Hoy no sé con quién de los dos estoy más decepcionada: contigo por jugar con las personas que te rodean y te quieren o conmigo por volver a dejarte hacerlo de nuevo.
Me he prometido muchas veces en la oscuridad de la noche que esta vez sería diferente, que sería yo quien pusiera los puntos sobre las íes, que esta vez jugaríamos con mis reglas del juego.
Pero entonces, vuelves como si nada, como si no hiciera meses que perteneces a otra y que el gran error sería no volver a caer; y entonces todas y cada una de mis reglas se esfuman de mi cabeza.
Y ahí estoy yo, cayendo de nuevo, al vacío, a la oscuridad del día después, a la cara de desaprobación ante el espejo.
Ese momento en que tu conciencia te dice a ti misma que qué estás haciendo y, sinceramente, no tengo ni la más remota idea de lo que hago.
Hkm =D


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