Corazón cerrado por reformas

Lo siento, no estoy para visitas. A día de hoy me estoy reconstruyendo. Porque pasaste por mí como un huracán, aunque fue algo inesperado.
Es como ese sol que se esconde bajo las nubes, que lo notas débil, que es agradable y te quedas a disfrutar de su calor por todos los poros de tu piel, y de repente te das cuenta de que ese sol te esta haciendo daño, te esta abrasando, pero te das cuenta demasiado tarde, cuando ya estas quemada.
Así me paso contigo, me dejé acariciar, me dejé querer, pensando que se trataba de algo débil y fácil de controlar, sin riesgos y de repente... de repente me di cuenta de que estaba destruida.
Que no quedaba ni una piedra en pie y que se había roto lo que sentía...
Y ahora me miro frente al espejo y veo las ruinas.
Las ruinas de una bonita y quizás una relación demasiado larga. Pero es así, todas las relaciones duran algo más de lo debido, porque solemos intentar aferrarnos a la nada y tardamos en darnos cuenta de que todo ha desaparecido.
Pero ahora toca reconstruirse, volver a montar los pedacitos de mí, y aunque queden restos tuyos, solo son eso... restos. Leves recuerdos de aquellos mensajes, de aquellas horas muertas.
Toca olvidarse de todo eso. ¿Olvidar? ¿De verdad se cree alguien que se pueda olvidar?  Creo que es más correcto decir que es el momento de volver a empezar, de crearme de nuevo, de ser más fuerte, de aprender a vivir con tus ruinas y con las mías, con tus restos y con mis restos, con nuestros restos.
Pero jamás olvidar.
Hkm=D

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