Las cosas claras y el chocolate espeso

Tengo que admitir algo, no me gusta las indirectas.
No estoy acostumbrada a no saber las cosas, no lo soporto.
No pido poder controlarlo todo, porque eso es muy difícil y aburrido, porque pierde toda la sorpresa y actos de locura que hay en la vida.
Pero... madre mía lo que daría por meterme en esa cabecita tuya y poder entender qué piensas, qué quieres decirme y por qué te lo callas.
Por eso cuando te miro a los ojos, los veo tan profundos, y busco en ellos respuestas, pero no me las quieres dar.
Solo, me miras y me sonríes. Y realmente me encanta como lo haces.
Pero amigo mio eso no te lo voy a reconocer todavía.
Estamos en la parte de la partida en la que todavía nadie a destapado sus cartas, y no voy a ser yo quien las muestre primero.
Pero esto es arriesgado, porque la apuesta es alta.
Y hay mas personas que juegan, y la verdad es que juegan con ventaja.
Admito que no tengo nada claro, solo se que me siento bien cuando te tengo cerca, pero aun no estoy preparada para decir nada en voz alta.
Siento como rozo el cielo con la punta de los dedos, pero no llegar a alcanzarlo porque en la sociedad esta mal visto no tener los pies en el suelo.
Estas palabras se quedaran de momento escritas en esta entrada, y pasaran desapercibidas entre las demás letras que escribo, sin más importancia de la que yo le doy al escribirlas.
Hkm=D

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