Ni una palabra más
Ya no quiero ningún mensaje inesperado tuyo. En realidad, ya no esperaba,
ni espero nada de ti.
Creo que piensas que soy tonta, idiota o masoca, no lo tengo claro.
¿Qué te pensabas? ¿Qué iba a volver? ¿En serio?
Admito que no me he arrepentido de todo lo que he tenido contigo, bueno quizás
si me arrepienta de la parte en la que me deje engañar por ti.
Pero no estoy enfadada, lo digo en serio, no me vale la pena, por eso actúo
como actúo y soy como soy, aunque lo que no puedo llegar a aceptar es que
pienses que diciéndome ven voy a ir, voy a dejar mi vida parada para ir a verte
a ti, porque a ti hoy te ha venido mi nombre a la cabeza. No amigo, las cosas
no son así.
Tú eres tú, pero yo hace ya mucho que deje de ser tuya.
Las cosas son así, y tú ya no puedes esperar que yo vuelva a aparecer de
nuevo en tu vida porque me echas de menos. Realmente quiero que me eches de
menos, que te arrepientes, que digas lo siento y que te vuelvas loco por no
haberte dado cuenta antes. Pero eso no va a pasar, ni yo tampoco voy a volver a
caer.
Tú ya no eres mi punto débil, bueno... si lo eres, pero he aprendido a
saber controlarlo y a mandar yo y no tu en mi cabeza.
Solo quería pedirte una cosa, decídete. Decídete si quieres estar dentro o
fuera de mi vida y entra o sal pero, por favor, quítate de la puerta, porque ahí
estas estorbando. Necesito que te quites de ahí, porque no se puede olvidar al
que está ni querer al que no está.
Si tú no puedes decidirte yo lo haré por ti, coge esa puerta y vete, márchate.
Porque vamos a ser sinceros por esta vez, nos conocemos demasiado como para
poder volver a engañarnos y yo ya no quiero que vuelvas.



Comentarios
Publicar un comentario