y dejarse llevar y no pensar en nada más
Ayer aprendí algo muy importante, o eso creo.
Descubrí que las cosas no puedes
predecirlas, ni obligar a que sean tal como tú quieres.
Descubrí que las cosas ocurren y tú debes
elegir si te gusta o si no, pero no puedes controlar el mundo.
No se puede tener todo bajo control, según
tú te imagines las cosas, es sencillamente imposible.
Al principio al darme cuenta de esto me
desesperaba, porque te sientes inútil dándote cuenta de que no eres capaz de
controlar nada de lo que a tu alrededor ocurre pero luego me di cuenta que solo
puedo controlar una cosa, y es mi actitud.
Las cosas pasas porque quieren pero mi
respuesta ante esas cosas es solo mía, y me he dado cuenta que con la edad que
tengo no deberían comerme la cabeza por cada acto, cada gesto o cada palabra
que digas, haga o piense.
Echo de menos moverme por impulsos, sin
consecuencias. ¿Será eso que estoy madurando?
No se pero he decidido que si no puedo
llegar a controlarlo todo, ¿por qué voy a perder el tiempo buscando nombres a
las cosas o buscando una razón para hacerlas?
Ni una noche más dando le vueltas sin
sentido para luego estar igual que antes.
Pienso dejarme llevar, disfrutar y no
darle vueltas a nada más.
Ya habrá tiempo para arrepentirse, pero el
momento no es ahora.


Comentarios
Publicar un comentario