Halzo, no lo pienses

Cuando tenemos esos días malos o días buenos casi eufóricos o cuando tenemos algo que contar y sabemos que no debemos abrir la bocaza o cuando tienes ganas de comerte el mundo hacer callar a los que hablan demasiado y tirar hacia delante si darle muchas vueltas a las cosas o cuando nos comemos solos la cabeza por... no se sabe muy bien qué o cuando sencillamente queremos gritar al mundo y cambiarlo todo y no podemos. 
Cada uno tiene una forma de calmar todo su cuerpo, toda esa energía que a veces es buena y otras veces no. 
Unos hablan con la gente, pero no siempre soluciona la situación porque te quedas con ganas de más.
Otros se callan y se lo guardan todo, hasta que un día exploten por dentro.
Otros buscan culpables de su situación y lo pagan con ellos sin darse cuenta que los más culpables somos nosotros mismos.
Otros hacen que no pasa nada intentando engañarse a sí mismo, sabiendo que no lo consiguen.
Yo, he hecho todas estas cosas alguna vez, pero hay algo que me calma, me tranquiliza, me deja expresarme sin que nadie me corrija, sin que nadie sepa nombres, sin que nadie me vea la cara mientras escribo estas palabras que tantas veces duelen y otras disfrutas con leerlas y recordarlas.
Con cada tecla que ahora mismo doy a un ritmo a veces alterado y otras veces pensando realmente lo que debo poner, puedo decir lo que a mi me parezca porque soy la única dueña de este blog y también la única dueña de mi vida.
¿Se puede llamar vicio? Llamarlo como queráis,pero no pienso dejar de hacerlo. Seguiré escribiendo lo que me plazca y a quien no le guste que no mire, yo no voy a obligar a nadie a creer lo que yo creo pero que no espere la gente que me deje influenciar por gente que casi no me conoce y quien me conoce y se queda a mi lado sin querer cambiarme, esos si son realmente los amigos de verdad.
No le doy vueltas, sencillamente hago lo que quiero y digo lo que me da la gana.
Tu vive tu vida, que yo me encargo de cómo quiero vivir la mía.
Hkm=D 

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